VIII ENCUENTRO CON EL MAESTRO JESÚS

VIII ENCUENTRO CON EL MAESTRO JESÚS

SENTARNOS A ESCUCHAR COMO DISCÍPULOS LA PALABRA DE JESÚS

I N T R O D U C C I O N

Deciros, en un primer momento, que el equipo coordinador, va experimentando, a medida que pasan los temas, la sensación de estar con algo “vivo” que crece, nos enriquece, nos sorprende, nos cuestiona, y espabila. En definitiva, algo que nos mantiene, también a nosotros “vivos”.

Seguimos, como sabéis, un proceso elaborado por José Antonio Pagola. Pues bien, ese marco que él nos presenta, el contenido pedagógicamente señalado, la estructura fijada, son como las paredes de un gran pozo abierto en lo profundo. El volcán de la Palma, escupe hacia fuera. La hondura del Espíritu se abre hacia dentro.

Jesús Maestro no es simplemente un personaje. No es una historia humana descrita por humanos. Es un laberinto hacia la Luz.

En esta ocasión se nos invita, si queremos ser fieles a lo que se nos presenta, a “indagar”. Que es más que “a encontrar”.

“Indagar” es tratar de descubrir; es verificar; entrar en las entrañas; conocer lo profundo; descubrir; etc…

“Indagar” supone un proceso que nos conduce de lo oscuro hacia lo claro; de lo complicado, hacia lo llano; del desbarajuste, al orden, al equilibrio.

Lo veremos enseguida.


A M B I E N T A C I O N  Y  L E C T U R A

  • Recogimiento
  • Lectura: Lucas 10, 38-42

Ante este texto, nos encontramos con una serie de propuestas para entender el mensaje del mismo.

  1. Durante muchos años hemos oído que el evangelista nos quiere clarificar que la actitud contemplativa, la contemplación, es más importante y elevada que la acción.
  2. El maestro Eckart, místico señalado de finales del siglo XIII a primeros del XIV, afirma que, de las dos hermanas, Marta, la activa, transparenta una actitud más madura que la de María.
  3. Por otra parte, en las tradiciones espirituales se nos sugiere la importancia de trabajar las dos dimensiones en el camino interior. Los cristianos afirman que hay que ser “activos en la contemplación, y contemplativos en la acción”. Los budistas aseguran la importancia de estar vigilantes en la meditación y en la vida ordinaria.
  4. Nosotros, desde nuestra experiencia, hacemos hincapié en el éxodo de nuestro ego (desapego), que se tiene que producir tanto en la oración, como en la  vida normal.

 Veamos a las dos hermanas:

MARIA: “sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra”.

                   . sólo pendiente de Jesús y de lo que dice.

                   . no hay otro punto de atención, ni de preocupación.

                   . ese es su centro. Su centro es Jesús.

                   . su centro no es su ego.

MARTA: “Señor, no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio?. Dile que me eche una mano”.

                   . el trabajo le domina.

                   . y verle a su hermana “sentada”, le enfada.

                     Marta mira a María, pero lo hace desde su agobio.

                     “Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas”.

                   . sólo una es necesaria.

                   . “que tu centro no sea tu ego”. “Esto es lo mejor”.

                       “Y cuando lo consigas, lo tendrás para siempre”.


VIII ENCUENTRO CON EL MAESTRO JESÚS

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