UN AÑO NUEVO RESPONSABLE


Felizmente, estamos en un momento en el que nos sentimos volcados a tener una visión real de la realidad. Y que únicamente saldremos adelante, si es que la tenemos en cuenta.

Estamos en una sociedad de innovación, científica y técnica. Hoy, se trata de estar constantemente creando y de manera eficaz. Y estamos en camino de que todo se ponga al servicio de esto. También el ser humano. Sabemos que Jesús decía aquello de: “no está el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”. El sábado al servicio del hombre. Pues ahora, estamos cayendo en la tendencia de que es el ser humano el que está al servicio de la ciencia y la tecnología. Y esto no es lo que Dios quiere.

Tenemos que cambiar de chip: lo más importante no es ser eficaces, sino tener claro qué valores estamos desarrollando.

La ciencia y la técnica no tienen como misión crear valores, sino ser eficaces. La ciencia y la técnica solas, están cojas. Necesitan, para que nos ayuden a crecer, ambientar nuestras vidas de un caldo de cultivo auténticamente humano.

Cuando comenzamos con el tema de la pandemia, se decía que el tema no es volver a las andadas, sino crear algo diferente. Y, a decir verdad, estamos volviendo, como se dice ahora, no a las andadas, sino a lo siguiente.

Estamos en una crisis mundial. Y esto tiene visos de no pararse, sino incluso, de crecer. Y en medio de este cataclismo, estamos practicando de manera más refinada y escandalosa, los mismos vicios y trampas que hemos utilizado siempre. El sistema se está aprovechando del miedo de los demás para beneficio propio. Estamos en una lucha de competitividad. Dejando, por orgullo que se pierdan miles de vacunas. Algunos están pensando más en su partido político que en el bien de todos en general. Son más sagaces en descubrir las limitaciones del otro que en las soluciones para todos. Etc…

¿Dónde está la madre del cordero? En el corazón del ser humano. Dime qué siente tu corazón, y te diré cuál será tu reacción.

Si tu corazón sólo piensa en su beneficio, se moverá para aprovecharse lo más posible de todo. Si tu corazón es sensible al dolor por el que está pasando la gente, hará lo que sea para suavizar lo más posible ese malestar.

Está claro: trabaja tu corazón. Sólo así tu compromiso será bueno para todos.

Jesús le decía a Nicodemo: “Hay que nacer de nuevo”.

Esa es la finalidad del camino en el que nos encontramos: cambiar un corazón de piedra en otro de carne. Provechoso 2022¡¡¡

José Cruz Igartua


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