QUÉ DETALLE

Sí, el tuyo. Nos has mirado. Podías haber pasado de largo, ignorándonos, colocándonos entre los “sobrantes”. Pero no. De alguna manera, te has sentido “tocado”, y has permitido que esa “señal” entrase en tu interior, y afectase algo tus propias entrañas.

Te has parado, y nos has mirado. Un gesto tan normal, pero cuando uno está en el “pellejo”, descubre la inmensa riqueza, el excelente sentido de algo tan cotidiano.

Cuando nos has visto en tus ojos, nuestro corazón ha empezado a bombear al unísono con el tuyo. Hay alguien que sabe de nuestra existencia. Que se atreve a arriesgarse entrando en ella. Pero nos has visto “tal como tú”, que no has temido. “Son como yo”, has sentido en tu interior.

Con todo este preámbulo, comprenderás que nuestra palabra primera sea la de “GRACIAS”.

Mira, somos como tú, “iguales en todo, hasta en lo miserable”. De modo que, eso de asustarnos, nada de nada. Lo que eres tú, también somos nosotros; tus búsquedas, como las nuestras. Tus desvaríos, si te contáramos de los nuestros…, igual te sentías afortunado. Como se dice en nuestra lengua: “en todos los sitios se cuecen habas”. A nuestro lado, como pez en el agua. Nos mires por donde nos mires, nos veas por donde nos veas, verás agua. Eso sí, como en ti, también en nosotros, existe la curiosidad. No de la que viene de fuera, sino la que se vislumbra dentro. Ese puede ser, si te parece bien, nuestro “campo común”: ver, saborear, descubrir, volar en libertad, no despegarnos de la tierra. Y compartir. Y si te sigues sintiendo agusto, hasta podemos caminar juntos. Nos iremos conociendo y ayudando. Gracias amig@ de “al lado”.

2 comentarios

  1. Mabel

    La mejor bienvenida que he podido escuchar, leer…

  2. Maria Jose

    una invitacion, abierta y sugerente a unirse, de una forma consciente y libre.

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